En este artículo vamos a hablar un poco de la historia del Volkswagen Beetle, uno de los coches más populares y queridos de la historia de la automoción, fabricado desde 1038 hasta el 2003.
Para empezar hay que decir que el padre de este utilitario fue el constructor e ingeniero austriaco Ferdinand Porsche, el mismo creador de los famosos deportivos que llevan su nombre.
Porsche siempre tuvo la idea de fabricar un coche económico y de fácil mantenimiento para que la clase obrera se pudiese desplazar hasta el trabajo a la vez que sirviese de vehículo familiar.
Fundó su propia empresa en la que asesoraba sobre diseño a otras compañías automovilísticas y en 1932, la NSU Motorenwerke AG le encargó el diseño de un coche económico que pudieran adquirir los habitantes de una Alemania empobrecida por la Primera Guerra Mundial. Por diversas causas NSU tuvo que cerrar y Porsche se quedó sin medios para llevar a cabo su proyecto.
Sin embargo, al mismo tiempo, el régimen nazi proponía la fabricación de un coche económico al alcance de todos los ciudadanos alemanes. Así que Porsche se entrevistó con el propio Adolf Hitler en 1933 y acordaron las fases para el desarrollo del vehículo, que sería financiado por el estado alemán. Dicho vehículo debía cumplir los requisitos imprescindibles de alcanzar los 100 km/h consumiendo solo 7 litros a los 100 km y albergando cómodamente a cuatro personas adultas en su interior.

Hitler mandó construir una fábrica en la localidad de Fallersleben (Wolfsburg), donde había una vía fluvial navegable y una central eléctrica que le proporcionaría energía a la fábrica y a la localidad donde vivirían los obreros.
En 1936 fue presentado un prototipo, algo robusto, y que contó con un motor trasero de 2 tiempos, pistones doblados, cuatro cilindros contrapuestos, potencia de 23.5 cv y lo mejor de todo sin radiador, enfriado por aire. Para 1937 se lanzó el último prototipo de pruebas con motor trasero de cuatro cilindros boxer, refrigerado por aire, que hizo que en 1938 se comenzaran a producir en masa para la venta en general. El modelo se denominó Kdf-Wagen, que podía ser adquirido mediante un sistema de cupones que los interesados iban pagando por adelantado, llegando a ser mas de 300.000 personas las que se suscribieron a este plan.

Pero estalla la Segunda Guerra Mundial y la cadena de montaje del Kdf-Wagen se paraliza a partir de 1941 para producir vehículos militares, con lo que todas las personas que solicitaron el coche no pudieron acceder a él.
Tras finalizar la guerra se reconstruye la fábrica Volkswagen y en 1945 se logra, tras muchos esfuerzos, producir una pequeña serie de vehículos.
En los años 50 las ventas del Escarabajo se extienden por todo el mundo y se fabrica en lugares como Irlanda, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Bélgica, Australia, Filipinas, México y Brasil, siendo estos dos últimos países del continente americano donde la vida del modelo se prolongaría por más tiempo y con unas cifras millonarias en lo que a unidades producidas se refiere.
El año de 1953 trajo un cambio radical en el querido Escarabajo, desapareció la ventana dividida o «Pretzel» y surgió la ovalada, siendo este año en el que el modelo alcanzó su fama mundial.


A finales de la década de los 60 se le incorpora un motor de 1.600 centímetros cúbicos, más potente que el motor usado hasta entonces.
El día 17 de febrero de 1972 se llega a las 15.007.034 unidades producidas, superando el récord del Ford T.
En julio de 1974 se fabricó el último vehículo en la planta de Wolfsburg y el 19 de enero de 1978 salió desde la planta de Emden el último modelo «hecho en Alemania». Esto sucedió en Alemania, pero el modelo seguiría muchos años en las cadenas de montaje que la compañía tenía distribuidas por otros países debido a las buenas ventas que todavía tenía el modelo en estos mercados. Poco a poco fueron cerrando la producción en todos los países y el último en desaparecer sería el Volkswagen mexicano ya entrado en el siglo XXI, concretamente el 30 de Julio de 2003, con una producción mundial total de 21.529.464 unidades circulando por las calles.

Como curiosidad podemos decir que debido a su popularidad, el Escarabajo llegó a la Antártida. El Anare (Australian National Antarctic Research Expeditions) usó el modelo fabricado en Australia y lo puso a prueba frente a las más bajas temperaturas, superando todas las complicaciones a lo largo de 12 meses.
A día de hoy muchos “Escarabajos” ruedan por nuestras carreteras y no podemos evitar esbozar una sonrisa cada vez que vemos uno.