El nacimiento del automóvil, tal y como se conoce hoy, se lo debemos a Karl Benz.

Benz nació en Karlsrube, en el sudoeste de Alemania, el 25 de noviembre de 1844. Estudió ingeniería y montó su propio taller de maquinaria en 1871.

El 29 de enero de 1886 recibió su patente nº 37.435 de “un vehículo propulsado por un motor de gas, cuyo gas es producido por gasificación de combustible mediante un dispositivo incorporado al vehículo”. El combustible en cuestión era la Ligroína, que se compraba en pequeñas cantidades en la farmacia. Esta sustancia luego se conoció por su nombre alemán, Benzin, que, a pesar de las apariencias, no era un homenaje a Karl Benz. El término derivaba del puerto africano de Bizerta (Benzert en alemán), donde la resina básica empezaba su viaje a Europa para transformarse en benceno.

El automóvil original de Benz era un carruaje de tres ruedas con chasis de acero, sin depósito de combustible (la cuba de nivel constante del carburador debía llenarse regularmente de combustible) y con un sistema de encendido de alto voltaje, cuyo circuito principal se cerraba cuando el motor funcionaba.

El bastidor del vehículo se hizo en la fábrica de bicicletas Adler, donde también se fabricó el sencillo eje de dirección que controlaba la rueda delantera. El motor era monocilíndrico de cuatro tiempos con un gran volante de inercia horizontal y pesaba unos 100 kg.

Por desgracia los pedidos de este vehículo brillaron por su ausencia ya que era complejo y caro, y la gente optaba por recurrir a los caballos para desplazarse. A pesar de ello, todo esto abrió paso a una revolución tecnológica para llegar hasta los automóviles que conocemos actualmente.

Benz siguió investigando y creando nuevos, mejores y mas eficientes vehículos, pero esa es otra historia que seguramente trataremos mas adelante.

Mercedes Benz Patentwagen
Mercedes Benz Patentwagen en el Museo de Stuttgart
Motor Mercedes Benz Patentwagen
Motor del Mercedes Benz Patentwagen del Museo de Stuttgart
Karl Benz
Karl Benz, padre del automovil